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El nuevo reglamento de uso de la Laguna del Diamante quedó en nada
Provincia de Mendoza
09/12/2010
- por Ulises Naranjo -
Laguna del Diamante: una postal y "dos años de trabajo al pedo"
Luego de un intenso proceso de trabajo responsable, horas antes de la presentación del nuevo reglamento del área protegida de San Carlos, la Dirección de Recursos Naturales, echó por tierra con la decisión. ¿Hasta dónde cuidamos el ambiente y hasta dónde prohibimos? Una discusión, muchas acusaciones y un caso particular que puede servir para toda la geografía de Mendoza.
Luego de un par de años de trabajo de usuarios, deportistas, empresas de turismo, puesteros, clubes andinos, Gendarmería, Ejército Argentino, Municipalidad de San Carlos y la Dirección de Recursos Naturales Renovables, el nuevo reglamento de uso de la Laguna del Diamante –a punto de ser presentado– quedó en nada. Veamos de qué se trata.

Laguna del Diamante, Mendoza
Desde hace años, los usuarios y responsables del espacio sostienen dos miradas respecto del buen uso de este espacio. Si bien unos y otros, enarbolan las necesarias banderas de la preservación del ambiente, cierto es que hay una visión más prohibitiva y otra más permisiva.
A fin de encaminarse hacia una nueva resolución de uso, al Dirección de Recursos Naturales Renovables dio formalidad a las reuniones que se venían realizando desde hace dos años y programó detallados talleres (andinismo, trékking, bicicleta, pesca, motociclismo, buceo y cabalgatas) durante el año pasado para arribar a un reglamento final. Completada la tarea, escrito el borrador y ya sobre su presentación, el organismo oficial detuvo el proceso y volvió a todo a fojas cero.
La nueva letra permitía una utilización más ampliada de la zona, según el resultado de lo propuesto en los talleres. Sin embargo, ahora todo parece haber quedado en nada.
Laburando al pedo
Hablemos con Ricardo Funes, sancarlino, andinista, prestador y organizador, durante años de multitudinarias campañas de limpieza en “su” Laguna del Diamante: “Propusimos un uso más amplio de la reserva; se avanzó en los talleres en este sentido con Recursos Naturales. Ahora, por la acción de un par de guardaparques, anulan todo. Lo voy a resumir: fueron dos años de trabajo al pedo. Se pidió colaboración, comprensión, consenso y ahora resulta que triunfó el modelo de prohibir todo: deportes, cabalgatas y caminatas, por ejemplo. Fueron dos años en los que cobran por el Estado se sentaron a la silla y los que no estamos pagados por el Estado, dejamos nuestras tareas para sentarnos a la silla y no sirvió para nada”.
Tal como están las cosas, son los guardaparques –por ejemplo– los que deciden quiénes pueden subir el volcán Maipo y quiénes no: “y ellos ni siquiera conocen el cerro y sus sendas. Y ha pasado que demoren durante horas a grupos del Club Andino San Carlos y, al mismo tiempo, dejen pasar a porteños sin ninguna experiencia”
Un tema de fondo tiene que ver con la llamada zona intangible y la zona de tránsito normal.
Al momento de aprobar lo actuado, se dice que dos guardaparques acudieron al Iadiza, al Cricyt y a las fundaciones ecológicas Oikos y Cullunche para denunciar que la nueva letra supondría un avasallamiento ambiental. “Nadie mejor que nosotros para saber cómo cuidar este espacio. Nosotros y los puesteros nos hemos criado aquí. Durante muchos años, hemos limpiado la laguna y conocemos cada rincón de esta reserva. ¿Cómo vamos a promover el daño, si hemos dedicado toda una vida a cuidar la laguna?”, se lamenta Ricardo Funes.
Entre otros perjuicios por la inacción, esta gente de San Carlos que trabaja en turismo aventura obtuvo un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo para adquirir monturas y trabajar en conjunto con los puesteros en cabalgatas y caminatas para turistas. “Incluso, la resolución en vigencia, ordena, incluso a los puesteros, por dónde tienen que andar y por dónde no, además de considerar a sus perros como ‘mascotas’ y no como históricas herramientas de trabajo. Si uno no conoce la vida de un puestero, no puede venir a legislarla desde un escritorio”, sigue Funes.
“Ahora dicen que no avanzarán hasta que no se hagan estudios científicos, pues tendrían que haberlos hecho en estos años y asistir al proceso junto a nosotros. Que nos digan qué van a hacer los puesteros o que vamos a hacer ahora con nuestras reservas de turismo. Nosotros queremos una reserva abierta, recreativa y deportiva, con posibilidades de sustento y desarrollo para los habitantes de la zona”, finaliza Funes.
Llama la atención que otras reservas, como el Parque Provincial Aconcagua, por ejemplo, no tengan reglamentos semejantes y ni siquiera intención de avanzar en este sentido.
Dice la Municipalidad de San Carlos
En la coordinación de todas las acciones, estuvo Graciela Lassalle, titular de Turismo de la Municipalidad de San Carlos. Oigámosla, porque la funcionaria no tiene pelos en la lengua: “En lo personal, tengo mucho fastidio con el tema. Es una falta de respeto absoluta a toda la gente que ha trabajado. Son muchos y de distintos ámbitos: gobierno de Mendoza, Municipalidad de San Carlos, Gendarmería, Ejército, clubes andinos, puesteros, prestadores, deportistas, pescadores… La participación fue constante, mucho tiempo invertido, muchos viajes. Ahora, se echan para atrás y yo realmente no entiendo nada. Debe haber alguna cuestión política oculta y que desconozco”, inicia.
“Nos unimos para trabajar y, en mi caso, lo hice buscando consenso. El trabajo de Laura Sorli, de Recursos Naturales, fue muy bueno, con mucha consulta, pero la decisión de la cúpula fue otra. Parece que ganó la política. Logramos un resultado y esto que ha pasado parece una gastada. Los que se quejan, nunca estuvieron acá para dar su valiosa opinión. Ahora, Recursos quiere tres meses más, como si no supieran que este lugar es reserva desde 1995. Realmente molesta la forma vergonzosa en que todo se ha dado”, finaliza la funcionaria sancarlina.

Alrededores de Laguna del Diamante
La palabra de Daniel Gómez, titular de Recursos Naturales
Vamos a la palabra del funcionario al que apuntan todas las críticas: Daniel Gómez, director de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, organismo dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente, de Guillermo Carmona.
- ¿Cómo explica que dos años de trabajo hayan quedado en nada?
- No fueron dos años y no han quedado en nada. Nosotros íbamos a hacer una validación de la resolución de todo lo hecho este año. Cuando tuvimos la resolución –con la estratégica participación de todos– la pusimos a consideración de los guardaparques y ahí apareció la observación de ellos, quienes se encargan de trasladarla al Iadiza (Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas). Además, los guardaparques hicieron referencia a cinco profesionales que se oponen a la nueva reglamentación.
- ¿Y por qué no participaron durante estos dos años, como hubiese correspondido?
- Luego de la acción de guardaparques, ellos se manifestaron. Para ser claro, mire: si nosotros, como Dirección de Recursos Naturales Renovables, no hacemos lugar ahora a la postura del Iadiza, nos comemos un amparo.
- ¿Cuáles son las observaciones?
- La gente de Iadiza tiene una posición dura respecto de modificar la zona intangible. Ahora, lo oportuno será que hagan un monitoreo hasta marzo para definir la nueva resolución. También vamos a incluir a ambientalistas y profesionales de la UNCuyo. Dentro de 90 días, estará terminado.
- ¿Por qué no aplican el mismo criterio, por ejemplo, para la reserva Parque Provincial Aconcagua, donde, a diferencia de Laguna del Diamante, se puede hacer de todo y hasta ustedes lo ponen como ejemplo de gestión?
- Nosotros quisimos proponer al Iadiza un concepto semejante al del Aconcagua, con senderos, pero en principio no hubo caso. Yo entiendo las críticas… En verdad fue un trabajo de muchos meses y lamentablemente no fue posible habilitarlo. Nosotros no podemos equivocarme en esto: la zonificación debe ser muy precisa.
- ¿Entonces es el Iadiza el organismo que determina el uso de las áreas protegidas?
- No: el organismo es la Dirección de Recursos Naturales Renovables. La decisión final la tomamos nosotros, pero no podemos dejar de consultar a todos. A fines de marzo, la decisión saldrá de aquí.
- Según parece, son guardaparques los promotores iniciales de las trabas…
- Sí, pero esta también es una experiencia piloto para otras zonas. Y cuando demos a conocer la orden de cómo gestionar el uso, todos los guardaparques tendrán que acatar lo decidido. Ahora, escucharemos a todos y después decidiremos lo que corresponda, siempre a favor del respeto del ambiente.
Así las cosas, con la temporada ya iniciada, la decisión final es que lo trabajado durante dos años queda en anda, hasta tanto se expidan, en primer término, el Iadiza y los ambientalistas y, finalmente, Recursos Naturales. Al respecto, está en danza la discusión sobre quién pagará ahora los nuevos estudios. Según parece, la intención es que esta nueva factura caiga –¿cuándo no?– en Recursos Naturales. Sería así: “Alto, me opongo; quiero estudiar el tema, pero lo pagás vos”.
¿Los perjudicados directos? Puesteros, deportistas, prestadores, turistas y un gran grupo de personas que trabajó durante dos años, “al pedo”, como señalan. Será de esperar, además de que prime la bandera del cuidado ambiental, que no se repita una conclusión vergonzosa para un proceso de consenso que debió ser ejemplar.
Fuente: www.mdzol.com
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